Centro de Oración Casa de Nazaret.

Cada llamada de Dios es un misterio, en la que invita a engrandecer la confianza en Él como instrumentos colaboradores del Reino.
Nuestro Centro de oración inició con una breve llamada de Mari Rosi Rodríguez de Martínez invitando a una servidora a compartir el taller de Codependencia en Torreón, Coah. en Septiembre de 2010.
La propuesta llevó unos meses de discernimiento con el P. Luis Salas Herrera. Seis meses después comenzamos a dar Codependencia en la Parroquia de Todos los Santos con el apoyo del Padre Víctor Manuel Gómez (abril de 2011). Había experimentado una recuperación emocional y espiritual en los Centros de Oración de Querétaro (Sagrado Corazón de Jesús y de María) y México (Sagrado Corazón) y deseaba compartirla a quienes así lo desearan.
Más tarde se promovió el taller en diferentes parroquias de la Diócesis como “Milagro de Canná” y Catedral de “Nuestra Señora del Carmen”, dirigidas por los Sacerdotes Rogelio Bautista y Gerardo Zatarain García. En cada lugar era aceptado el pequeño proyecto y parecía dar resultados inimaginables, cosa que me motivaba sobremanera.
La Escuela de Crecimiento Espiritual y Sanación Interior (Wheeler 1) se comenzó a impartir en agosto de 2012 con autorización y apoyo de Gloria Guerra Montemayor, directora del Centro de oración de México. Los ánimos de continuar trabajando nuestras historias personales daban pié a desear una experiencia de sanación más profunda.
Actualmente somos un equipo de 6 personas que, terminando el programa Wheeler 1, hemos querido responder al llamado que Dios nos hace con libertad y conscientes de nuestra flaqueza. Nuestro director Espiritual de “CASA DE NAZARET” es el P. Gerardo Zatarain García y Monseñor José Guadalupe Galván Galindo,hoy en día Obispo Emérito de Torreón, quien en su momento, otorgó su autorización para colaborar en la Diócesis, cosa que nos ha puesto alegres y certeros de la voluntad de Dios.
MISIÓN
Acompañar a nuestros hermanos y hermanas en el reencuentro de su Fe, Esperanza y Amor mediante la experiencia de ir reconociendo el paso de Dios en su historia personal.
